Quién Soy

Soy Maika Rodway. Siempre he sido una mujer con suerte, quizás porque nací un martes 13. Desde que tengo uso de razón me he considerado una persona especial, “más mística” de lo aceptable por esta sociedad diría yo, pero no por ello he tenido una vida diferente al resto del mundo; sin embargo, mi forma de verla y de sentirla siempre ha ido más allá de lo que veía mi familia y la gente que me rodeaba.

Desde pequeña fui muy risueña y me encantaba la tranquilidad de mirar las nubes, ver cómo vienen y van las olas del mar mientras disfrutaba un bocadillo de nocilla preparado por mi madre. En fin, siempre he buscado momentos para evadirme del mundo y del ruido, y pensar sólo en lo que ocurre en ese preciso momento.

Durante mi adolescencia tuve muchas dudas acerca de qué estudiar, qué me gustaría ser, y no llegué a encontrar nada ni parecido a lo que yo deseaba ni nadie que me ayudara a aclararme o a focalizar esa bomba de ilusiones e ideas que tenía en mi bisoña cabeza.

Así, buscando mi camino, opté por el Comercio y el Marketing, y gracias a ello he podido subsistir laboralmente 15 años. Recalco: subsistir, porque aquello no era vida. Siempre pensando en trabajar y trabajar, pagar facturas, estar en todo momento perfectamente vestida y maquillada buscando la aprobación de los demás para, se supone, sentirme feliz. Aquellos años fueron un caos en todos los campos de mi vida, todo me iba mal excepto el trabajo, donde centraba mi energía.

Una tarde cualquiera, en esa etapa gris, vi en televisión hablar sobre la práctica de Yoga y sus beneficios, y tras sentir una gran atracción decidí probar.

Esa decisión ha sido una de las mejores que he tomado nunca; conocí personas muy especiales, me ayudó muchísimo a dormir mejor, equilibrar mi mente, empecé a tener un poco de armonía, ser mejor persona conmigo misma y quererme más y mejor a mi y a los demás… pero cuando iba a trabajar me ofuscaba de nuevo, dejaba de pensar, dejaba de sentir, otra vez me guiaba por el que dirán, cada vez me sentía peor físicamente; eran ya incompatibles para mi salud esos desequilibrios de mucha paz y bienestar a un estrés caótico y cansino, que me terminaron por enfermar.

Estuve muy mal de salud debido a ese estilo de vida tan poco saludable y a no oír mi cuerpo cómo me gritaba que le prestase atención.

Esos dos meses que caí enferma y me impidieron trabajar fueron un periodo de reflexión conmigo misma y con mi niña interior. Volví a encontrar esa pequeña Maika alegre que miraba las nubes en el cielo y las olas del mar sin pensar en nada más, que disfrutaba de cada momento, agradecía cada día estar viva y sentir.

Por fin logré comprender a mi yo adolescente que estudió, equivocadamente, Comercio y Marketing porque nadie le ayudó a focalizar sus intereses y ansiedades por aprender… por fin supe que esa niña siempre quiso seguir el sendero del yoga.

Abandoné ese ajetreado y sinuoso pasado para permitir que mi alma creciera, y dedicarme exclusivamente con todo mi amor hacia los demás a formarme como profesora de Hatha Yoga.

Mi mayor ilusión ahora es crear un mundo donde todos estemos en paz y fluyamos sintiéndonos comprendidos, amados y felices, además de poder enseñaros al tiempo que aprendo con y de vosotros.

Namasté.